El poder del FMI, cómo nació y cómo actúa

El FMI es una institución global que busca regir la vida económica, política y diplomática de todas las naciones del mundo. El FMI se formó a consecuencia de una serie de encuentros en que las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial buscaron organizar la nueva geopolítica global, en concreto los aspectos económicos. Bretton Woods buscaba crear un nuevo orden económico financiero mundial. Las instituciones Bretton Woods son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ambas instituciones fueron fundadas en una reunión de 43 países en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos en Julio del año 1944. Sus primeros objetivos fueron: La reconstrucción de la economía durante el periodo de la postguerra, y la promoción de la cooperación económica internacional. Los acuerdos originales incluían la creación de una Organización Internacional para el Comercio (OIC), pero estos planes permanecieron inconclusos hasta la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) durante la década de los 90.

La creación tanto del Banco Mundial como el FMI se dieron al finalizar la Segunda Guerra Mundial y se basaron en las ideas de un trío de expertos: el secretario del Tesoro de EEUU, Henry Morgenthau, su consejero en economía, Harry Dexter White y el economista británico John Maynard Keynes. Ellos tres optaron por establecer un orden económico internacional basado en la toma de decisiones y controlar las relaciones económicas y comerciales mundiales.

En su discurso de apertura en la conferencia de Bretton Woods, Henry Morgenthau dijo que el “desconcierto y la amargura” que resultaron de la depresión se convirtieron en el “caldo de cultivo para el fascismo y finalmente, la guerra”. Así que la institución puso la excusa de su existencia en la necesaria, para ellos, interacción económica a nivel global con el fin de mantener la paz y erradicar el fascismo, garantizando mantener la paz y seguridad internacional. Según Morgenthau, las instituciones facilitarían “la creación de una comunidad mundial dinámica en la cual las gentes del mundo puedan alcanzar su potencial en paz”. El FMI crearía estabilidad en el comercio internacional al armonizar las políticas monetarias de sus miembros y mantendría la estabilidad económica. Al mismo tiempo, el FMI estaría en capacidad de proveer asistencia económica temporal a países con dificultades en la balanza de pagos. Por otro lado, el Banco Mundial, estaría a cargo de mejorar la capacidad comercial de naciones empobrecidas y azotadas por la guerra a través de préstamos para la reconstrucción y proyectos para el desarrollo.

Allí participaron 44 naciones (excepto Argentina, que firmó los acuerdos de Bretton Woods el 30 de agosto de 1956 a la caída del gobierno de Perón, ya que éste, Perón, desconfiaba de ese tipo de ordenamientos).


En la fundación del FMI, el Secretario de Estado de EEUU Cordell Hull decía que “precisamos de grandes mercados por todo el mundo, donde comprar y vender” y vincular las transacciones al dólar. Keynes, buscaba preservar el poder y autonomía británica, abogando por la existencia de una entidad que compensara las diferencias entre economías y pudiera crear una moneda internacional cuyo valor estaría relacionado con un pull de monedas de países fuertes, obviando al resto.

Así nacía la estructura de poder mundial que impone el orden económico global, en aquellos años quedaron, en 1944/45, determinados los aportes a la institución clave del mismo. Sobre un capital total de 8800 millones de USD, a EEUU le correspondería una cuota de 2740 millones (equivalente al 31,1 %), al Reino Unido 1300 millones (14,8 %), la Unión Soviética 1200 (13,6 %), China 550 (6,3 %) y Francia 450 (5,1 %), para los cinco primeros. Esto les hizo los mandamases del organismo. La URSS denunció los acuerdos de Bretton Woods como imperialistas en 1947 y el poder en el FMI quedó con 34,23 % Estados Unidos y 14,17 % el Reino Unido (a lo que se sumaban colonias, semicolonias y aliados dependientes de ambos).

La distribución de cuotas y de poder sería de la siguiente forma: Los cinco países miembros accionistas más grandes del FMI -Estados Unidos 17,5% (posee poder de veto y es el único país con ese derecho), Japón 6,3%, Alemania 6,1%, Francia 5% y Reino Unido 5%- más China 3%, Rusia 2,8% y Arabia Saudita 3,3% tienen escaño propio en el Directorio (Italia pone también un 3,3% y Canadá un 3%, pero no tienen asientos permanentes). Los 16 directores ejecutivos restantes son elegidos por períodos de dos años. Existe un sistema de votos determinados por los aportes. Por ejemplo, EEUU de acuerdo a su aporte tiene 371 mil votos. Brasil 30 mil y Argentina 21 mil. Las islas Palau 281 votos.

“El FMI no es un organismo de ayuda ni un banco de desarrollo. Concede crédito para contribuir a que los países miembros superen problemas de la balanza de pagos y restablezcan el crecimiento económico sostenible. Las divisas que entrega, en cantidades que están determinadas por la cuota del país en el FMI, se depositan en el banco central del país para complementar las reservas internacionales de éste y, de esta manera, conseguir respaldo general para la balanza de pagos”.

Los desembolsos del FMI no son préstamos sino compras de divisas en poder del FMI, hablando claro: compra el país que endeuda. Así el FMI aumenta la tenencia de moneda de dicho país y disminuye la moneda internacional aportada por el prestamista. De este modo nada escapa a su control global económico. Pero no sólo se queda en esto, “para que el FMI pueda conceder financiamiento, tiene primero que convenir con las autoridades en un programa de medidas destinadas a alcanzar metas específicas y cuantificadas sobre viabilidad externa, estabilidad monetaria y financiera y crecimiento sostenible. Los detalles de un programa de esta índole se pactan en un documento llamado “carta de intención” que el gobierno del país envía al Director Gerente del FMI. Es decir, el FMI interviene en el control del estado endeudado para garantizar el cobro de la deuda obtenida. El plan que acuerda el FMI y el Banco Mundial es “un programa económico detallado (…) que el país llevará a cabo en las áreas monetaria, externa, fiscal y estructural (…) para lograr la estabilización de la economía y sentar las bases de un crecimiento económico autosustentado”.

Los planes del FMI no son tratados internacionales que requieran aprobación del congreso, a pesar de que exijan medidas que si lo requieran. El FMI es juez y parte frente a los Estados nacionales y nada ni nadie escapa a su poder. Así sucumbieron las naciones a un control exterior global que controlan unas pocas potencias mundiales, así, votes a quien votes, siempre nos gobiernan los mismos, y así, el pueblo, jamás es tomado en cuenta, porque no existe soberanía ni libertad para las comunidades nacionales.

Aurora Castillo

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